La Vida se ha ido
Por Exal Orella
¿Cuánto puede valer una persona?
¿Cuál será el precio que se equipare a los recuerdos que se crean juntos?
¿Cuánto estamos listos para despedir al ser amado?
...
La enfermedad había avanzado a un punto crítico, los medicamentos, dejaron de ser una solución, para convertirse en parte del problema, las dosis incrementaron, las esperanzas fueron casa vez más pequeñas, el futuro era incierto, y todo era una realidad desesperante.
Los médicos ya no suministraban curas, únicamente un cóctel que desconectaba el dolor, cada vez más frecuente, las esperanzas de sanar se habían ido con las oraciones, y luchando contra el sufrimiento se encontraban la fragilidad del corazón de un padre y la debilidad de una sonrisa en el rostro de su pequeña hija.
Algunos conocidos ofrecían medicina alternativa, otros más, llegaron con pequeños aportes de economía, las palabras de aliento se escuchaban de todos los ángulos, algunas veces la esperanza volvía cuando los otros residentes del hospital se despedían triunfantes ante su batalla. Y en esa cama solo el desgaste prevalecía.
Aquellos médicos especialistas buscaron en su acervo de palabras suaves y comprensibles la expresión correcta para hacerle saber al desgastado padre que, esa noche, posiblemente todo terminaría. Un zumbido destruyó la atención del padre, una sensación de flotar en el aire le hizo retroceder y ante la desesperada noticia, se escuchó una voz muy suave viniendo desde el interior:
...
"Hola papi", - dijo con voz suave -, "otra vez no dormiste, te vas a enfermar".
- cariño, no te esfuerces, yo estoy bien, solo reposé un poco, hasta que la enfermera entró a verte, ¿Cómo estás mi princesa? -.
"Me siento débil papi, tuve un sueño muy extraño y no me quiero levantar".
- Pero nada puede pasarte hija, yo soy tu guardián y vigilo que nada te pase, tus medicinas están haciendo lo suyo, ten paciencia mi vida -.
"Papi, tu eres mi héroe, mi amigo y mi protector, siempre estás a mi lado, soy muy afortunada de tenerte, nunca podré tener otro papá como tú".
- Realmente yo soy quien está agradecido con la vida hija, porque desde que llegaste a mi lado, los días fueron hermosos y las noches fueron un refugio para nuestros sueños, te amo mi niña, no quiero que te pase nada -.
_sus lágrimas no se contuvieron y cayeron por sus mejillas sin hablar ni parpadear_
"Papi porque lloras, ¿te duele algo?, ¿Quieres que le hable a un doctor?, ¿Quieres un abrazo?".
- Discúlpame hija, no es nada, es solo que no se que más hacer, ya no soporto que te duela, eres lo único hermoso que ha pasado en mi vida, no te quiero perder, no quiero alejarme de ti jamás -.
"Yo no me iré a ninguna parte papi, siempre estaremos juntos, siempre dormir en tus brazos, y me dormiré oyendo tus fuertes latidos, me gusta que cuentes historias, me gusta tu sonrisa papi, yo soy muy feliz contigo".
...
De repente, comenzó a escucharse un pequeño sonido, cómo un silbato, más suave pero constante, y la sonrisa traviesa que se había escondido en esos ojos agobiados, comenzó a figurar.
...
"Papi abrázame, cárgame, apriétame un poco... Si levántame, gracias por cuidarme y enseñarme qué es el amor verdadero, gracias por tus besos, tus regaños y consejos, no te sientas solo nunca jamás porque yo estaré contigo, no dejes de dar gracias a Dios... Y no te... No... Te... No te olvides de descansar... Tteee aaammoo papiii".
...
El pasillo detuvo su tráfico, los aparatos alrededor de la habitación ya no hicieron ruido, se sentía un silencio estremecedor apretando a todos ahí dentro, ningún médico o enfermero habló, nadie pudo hablar por un instante... Todo enmudeció.
Al final del bloque, en la última habitación, se escuchó a un hombre dar un grito profundo, un grito que ralentizó el tiempo y desconectó los sentimientos a su alrededor... "NnnnnNNNNNnnnnnooooooooOOOOoooooooo", y un llanto mudo, lágrimas en cascadas, y una voz rota, y manos temblando desesperadamente en el piso... "No por favor no... Mi pequeña no".
Los médicos entraron rápidamente, las enfermeras corrían detrás, la escena los hizo frenar, algunos no pudieron encerrar sus propios sentimientos, y otros trataron de consolar al dolor, yacía en el piso un hombre quebrado por dentro, un alma que siempre sostuvo la esperanza de volver a casa con su hija viva, y más profundo en este episodio, un hombre decepcionado con la vida.

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