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Ella es la ideal

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 Por Exal Orella. Creo que debimos habernos encontrado antes, pero algo de nuestros caminos no andaba por el mismo rumbo. Verás, te veía inalcanzable, eras bella, soñadora, tierna, lucías adorable con cualquier vestimenta y por supuesto que a toda hora sobresalía tu hermosa sonrisa. ¿Y quien era yo?, un personaje sin seguridad, un pequeño chavo que no sabía qué metas podía soñar, un hombrecito débil que no conocía la espiritualidad, un tipo preocupado por su nivel académico… en definitiva, tú no merecías a un hombre incompleto. Y el tiempo, cumplió sus promesas trayendo al presente nuestros caminos, pero esta vez, te veo más distante que al principio, porque tú iniciaste tus pasos en compañía y yo aún estoy abriendo el camino, conservando aún la ilusión de despertar con tu sonrisa o despedir el día con tu compañía. Quisiera que supieras que cada latido me ha ayudado a mantenerte constante en mis pensamientos y es gracias a esas ilusiones llenas de amor que me atrevo a decirte que, ...

La Vida se ha ido

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 Por Exal Orella ¿Cuánto puede valer una persona?  ¿Cuál será el precio que se equipare a los recuerdos que se crean juntos?  ¿Cuánto estamos listos para despedir al ser amado? ... La enfermedad había avanzado a un punto crítico, los medicamentos, dejaron de ser una solución, para convertirse en parte del problema, las dosis incrementaron, las esperanzas fueron casa vez más pequeñas, el futuro era incierto, y todo era una realidad desesperante.  Los médicos ya no suministraban curas, únicamente un cóctel que desconectaba el dolor, cada vez más frecuente, las esperanzas de sanar se habían ido con las oraciones, y luchando contra el sufrimiento se encontraban la fragilidad del corazón de un padre y la debilidad de una sonrisa en el rostro de su pequeña hija.  Algunos conocidos ofrecían medicina alternativa, otros más, llegaron con pequeños aportes de economía, las palabras de aliento se escuchaban de todos los ángulos, algunas veces la esperanza volvía cuando los ...

Esta Hermosa Vida

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 Por Exal Orella El ruido de las sirenas y las radios policiales irrumpen el silencio de la calle, el tráfico frenó su ritmo ante el acontecimiento. Yacía en el suelo un personaje conocido, y sujetando su cabeza, por el cuello, un paramédico le invitaba a no quedarse dormido. La sonrisa de aquel hombre mostraba su tranquilidad, mientras las personas tomaban fotos y transmitían mensajes en vivo, sólo hubo un encuentro entre el diálogo del hombre y el paramédico, que resonó en el corazón de los ahí presentes: - Tranquilo, todo va a estar bien, guarda calma y respira profundo, estamos aquí para ayudarte, te llevaremos al hospital, ¡Resiste por favor! -. “Hermano, sé que todo está bien y también puedo sentir que mi presencia en este viaje ha terminado, no disfraces la realidad con un poco de apego a la vida”. - Trata de no moverte, la herida es profunda y perderás más sangre, ¿Tienes algún familiar a quien podamos llamar? -. “En serio hermano, no te preocupes por mi, todo está bien, te...

Sofía

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 Por Exal Orella Aún recuerdo esa mañana… Un día desperté, quise levantarme pero mis manos y piernas estaban sujetas a la cama, a mi lado una joven estaba dormida, se le veían rasgos de lágrimas, como desventurada, creo que traté de hablarle, pero ella solo hizo negaciones con la cabeza, ¡No quería escucharme!, recuerdo decirle que todo pasa… y lo único que hizo, fue levantarse de su lugar, mirarme fijamente con seriedad, empuñar ambas manos y salir de esa habitación muy a prisa. También recuerdo despertar una ocasión en una habitación de gente rica, lo sé por los cuadros, las cortinas, y la servidumbre uniformada que entraba a verme a cada cierto tiempo, con mucha amabilidad. Esta casa en especial era agradable, aunque al parecer el padre y su hijo, discutían acerca de un terreno y unos negocios, se alzaban la voz pero al percatarse de mi presencia (escondida tras unas cortinas), se palmearon el hombro y siguieron avanzando a otro lugar, ya no escuché más. Así como estos extraños ...

Hola Papá

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 Por Exal Orella Sabes, Había olvidado lo difícil que es hablar contigo, bien sea por una u otra razón, entablar  un buen diálogo es quedarme viendo al viento esperando una respuesta, que ya sabemos no me darás. En ocasiones veo tu itinerario y es fácil notar como no tienes tiempo, ni siquiera para reposar un poco, que vas a escucharme con mis problemas de escuela, de trabajo, de amigos, de novias, de economía, de enfermedad, incluso de deporte, ni siquiera sabes que me gusta, como porque debería acercarme a ti a consultarte algo personal.  Muchas veces te oigo hablar, dices cosas muy interesantes, la herramienta, los cortes, las perforaciones, los trucos de mecánica, los secretos del excel, las lecturas pasadas, los amoríos extraños, incluso hablas del abuelo, de tus hermanos, de tu distante trabajo… hasta de dios, y me doy cuenta que también eres humano como yo. Te veo levantarte muy temprano, a veces con jornadas dobles, con la misma ropa, pero eso si, los zapatos bien...

El Árbol del Abrazo

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 Por Exal Orella ¿Lo oyes? A lo lejos se escuchaba el viento, demostrando que la lluvia no cesaría, las personas sacaban lo que podían en los escombros de lo que antes fuera su hogar. … Esta historia se remonta al recuerdo de muchas personas, un par de generaciones, quienes conocieron a Noé, el famoso y típico “loquito” del pueblo. Ya sabes, desaliñado, hablando solo, conocedor de anécdotas silenciosas y muestra viva del dolor y la pobreza, decía ser amigo de un viejo árbol, ese que se encontraba allá en la colina, tierra de nadie, y que los paseadores usaban como escudo ante sus fechorías románticas y adictivas. Noé recorría las calles hablando que vivían en el camino del río y mientras le regalaras una bebida o una probada de comida, te contaba anécdotas de un pueblo que se construyó encima de un río que moría. Algunas veces eran historias cómicas y muchas otras escondían el mensaje de no tocar lo que no les pertenecía. Algunos niños le jugaban bromas pesadas, le manchaban la car...

Si, me duele un poco

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 Por Exal Orella ¿Que si me duele? Sí… me duele un poco. Me duele aceptar que no todo sale como lo soñé, que no todas las personas se quedan, que no todos los caminos son rectos ni suaves. Me duele reconocer que a veces me canso, que a veces dudo, que hay noches en las que el silencio pesa más que el ruido del mundo. Pero también he aprendido algo: que el dolor no es el final de la historia. Es una pausa. Es un susurro que me recuerda que estoy vivo, que siento, que amo, que intento. Sí, me duele… pero no me detiene. Porque incluso con miedo sigo avanzando. Aunque el corazón tiemble, los pies pueden dar un paso más. Aunque la voz se quiebre, aún puede pronunciar sueños. El miedo no significa que no pueda; significa que estoy frente a algo grande, algo que importa, algo que tiene el poder de transformarme. He entendido que el miedo no es un enemigo, es una señal. Una señal de que estoy saliendo de lo cómodo, de lo conocido, de lo que ya no me reta. Y aunque a veces quisiera regresar...