Hola Papá
Por Exal Orella
Sabes, Había olvidado lo difícil que es hablar contigo, bien sea por una u otra razón, entablar un buen diálogo es quedarme viendo al viento esperando una respuesta, que ya sabemos no me darás.
En ocasiones veo tu itinerario y es fácil notar como no tienes tiempo, ni siquiera para reposar un poco, que vas a escucharme con mis problemas de escuela, de trabajo, de amigos, de novias, de economía, de enfermedad, incluso de deporte, ni siquiera sabes que me gusta, como porque debería acercarme a ti a consultarte algo personal.
Muchas veces te oigo hablar, dices cosas muy interesantes, la herramienta, los cortes, las perforaciones, los trucos de mecánica, los secretos del excel, las lecturas pasadas, los amoríos extraños, incluso hablas del abuelo, de tus hermanos, de tu distante trabajo… hasta de dios, y me doy cuenta que también eres humano como yo.
Te veo levantarte muy temprano, a veces con jornadas dobles, con la misma ropa, pero eso si, los zapatos bien boleados, bañado y perfumado, como tú mismo versas, “sé dónde voy, pero no sé si regreso, y si eso pasa, ya sabes dónde estoy”, así me has enseñado, que debo enfrentarme al mundo, con las manos duras y el corazón firme, pero seguro de lo que hago.
Viéndolo bien, no te comprendo, ¿cómo puedes seguir yendo con ese patrón, si ni siquiera te tiene asegurado?, explota tu mano de obra y no formas parte de su club de festejos, y a todos los que se friegan como tú, les dices compas… pero algo si es seguro, cuando tú vuelves a casa, mamá te espera, la abrazas, se sonríen, le das la bolsa, me preguntas de mi día y si he cumplido con mis tareas.
Ahora que lo analizo, me has enseñado todo lo que se, mis finanzas van muy bien, mis estudios me hicieron salir adelante, ¿recuerdas cuando me casé?… jajaja lloraste cuando te comprobé que ibas a ser abuelo, y me diste una madriza porque yo no tenía empleo, jajajaja, ese día maldije al cielo, ¿qué sabes tú de cómo me siento?, me pusiste la mano en el hombro y me dijiste que confiabas en mí y mis anhelos… -no seas como yo-, fue tu juramento.
Aquel día, la noticia llegó a mi, como un tormento, aquel que me cargaba en su cabeza, que me hacía caballitos, que me mostraba sus herramientas y me decía cómo enfrentarme al mundo, había muerto. Mis hijos dijeron muchas cosas en tu féretro, pero lo que más recuerdo, fue a mamá abrazarme y decirme al oído, que había perdido a su compañero, que su único amigo ahora emprendía un viaje sin regreso.
Y ahí lo entendí todo, mi viejo, no era regañón por esmero, me estaba forjando con manos trabajadoras y valores buenos, me estaba educando a darle el valor al dinero, a ahorrar y comprar todo lo que quiero, que antes de un gusto, están los pagos de adeudos, que antes de un vicio, Primero debía cumplir con mis retoños, que un hombre es proveedor, guía, soporte y sustento, que no hay tiempo para el cansancio pero siempre hay para decir te quiero.
Sabes papá…
Había olvidado lo difícil que es hablar contigo, pero no me olvido de cuanto te necesito y lo mucho que te agradezco.

Hermoso muy hermoso hijo gracias
ResponderBorrarSiempre es el papel difícil el de papá, a veces ausente, a veces callado pero siempre presente, desde las trincheras, hoy entendemos muchas cosas y solo nos queda tomar ese papel, Recibe Bendiciones hermanito Les Amamos
ResponderBorrarQué bonitas palabras❤️
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